Orígenes de Salamanca

Casa de las Muertes

Salamanca

Casa de las Muertes. Salamanca

La Casa de las Muertes es una vivienda situada en la zona vieja de Salamanca, diseñada por el arquitecto Juan de Álava. La denominación popular de la casa responde a una mezcla entre leyenda popular e historia, ya que la casa posee cuatro calaveras talladas en piedra que, a modo de ménsula, parecen colgar de las jambas de las dos ventanas superiores de la fachada. Esta característica ornamental, unida a un asesinato de cuatro habitantes acaecido a comienzos del siglo XIX, le dio como nombre popular de Casa de las Muertes. Lo más destacable de la casa es la fachada, labrada en la piedra franca de las canteras salmantinas de Villamayor. Toda ella muestra una ornamentación plateresca. En un medallón central puede verse un busto con la leyenda dedicada a Alfonso de Fonseca, donde se puede leer la inscripción: Severísimo Fonseca Patriarcha Alexandrino.

Entre las leyendas que se cuentan de esta casa destaca la que se cuenta de D. Diego y Doña Mencia. Era Don Diego un caballero arrogante que ejerció de soldado y poeta, tan famoso por sus galanterías con las mujeres como por los duelos de espada con sus maridos.

El destino condujo a que Don Diego se enamora perdidamente de una joven muchacha recién salida de un convento y cuyo nombre era Doña Mencia. Tras el matrimonio entre ambos, la personalidad dulce, tímida e inocente de Doña Mencia se transformó en picardía y coquetería con todos aquellos hombres que se acercaban a ella. Tras la marcha de Don Diego a la guerra, Doña Mencia no dudó en buscar consuelo y amor en tres hombres, cuyos romances eran la comidilla de la ciudad.

Al regresar Don Diego a su casa y conociendo la licenciosa vida de su esposa, decidió tomarse la justicia por su mano y urdió una cruel venganza para vengar su honor, tanto con los tres amantes de su mujer como con ella misma. Don Diego fingió que durante unos días se ausentaría de su casa para acudir a una partida de caza. En su fingida ausencia, Don Diego vigiló su casa y fue ajusticiando uno a uno a los tres amantes de su mujer que acudían a ver a su mujer.

En su duelo con el tercer amante, Don Diego recibió una herida de muerte. Pese a ello, se presentó ante su esposa. Al ver Doña Mencia a su marido malherido, comprendió lo que estaba sucediendo y adivinó las intenciones de Don Diego. Cayó de rodillas ante él pidiéndole perdón, pero Don Diego se acercó a su esposa y la agarró fuertemente por el cuello, ahogándola. Pese a la pérdida de sangre y a la agonía que le producía la herida, Don Diego siguió apretando fuertemente el cuello de Doña Mencia hasta producirle la muerte.

A la mañana siguiente, los vecinos encontraron los cuerpos sin vida de ambos, con las manos de Don Diego en torno al cuello de su esposa y en medio de gran charco de sangre.(Asturnatura.com)

4 replies »

  1. Los muertos, muertos estás. Yo les temo a los vivos. Eso sí, menudo par de dos, tanto marido, como mujer. Esta claro que la fidelidad no era su fuerte.
    Te aseguro que cuando vuelva a Salamanca, que me encanta, visitaré la casa de los muertos.

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