Orígenes de Salamanca

La torre del aire

Salamanca

Torre del aire. Salamanca

También ha sido llamado Casa o Palacio de las Cuatro Torres y algún autor afirmó que levanta la única que sobrevive a sus compañeras, cuando éstas nunca existieron. El nombre le vino porque en un momento dado fue propiedad del Barón de las Cuatro Torres. En origen, fue construido hacia 1440 por los Castillo, señores de Fermoselle y de Santa María del Campo, que con esa elegante torre querrían, no sólo defender su casa, sino también patentizar su status. Después, la historia le ha deparado diversos usos; así, fue sede de una fábrica de paños, fundada en septiembre de 1727; entonces el caserón era propiedad del marqués de la Liseda, quien cobraba de renta mil reales anuales. Sirvió en 1818 como sede provisional de los colegiales irlandeses. Posteriormente recayó en una comunidad religiosa y el palacio fue convertido con proyecto de Santiago Madrigal en residencia, función que sigue desempeñando hoy, convenientemente restaurado y ampliado hace pocos años.

Torre y caserón dibujan en planta un amplio rectángulo, con dos fachadas y un lado menor a la calle del Aire. Sencilla y de gran interés es la que da a la actual Plaza de Santa Eulalia, por donde tiene la entrada, resuelta con una puerta con arco de dovelones. En la última restauración aparecieron relieves con labores de claraboya y allí siguen. Es la fachada que da hacia la Gran Vía la que concentra mayor interés a pesar de estar realizada en sillarejo, igual que parte del cuerpo inferior de la torre. Este paramento, orientado a naciente y restaurado en varios momentos, se anima por la serie de vanos abiertos en él y resueltos de maneras muy diversas, tales como ventanas semicirculares, adinteladas, con arquillos conopiales, arco trilobulado en una sola pieza, arcos apuntados, etc., pero donde la fachada y torre concentran los ornatos es en algunas ventanas geminadas embellecidas con tracerías flamígeras, enmarcadas por el consiguiente alfiz, lo que va muy bien con la fecha propuesta. En el ángulo noroeste se levantó la torre, la más esbelta de Salamanca, que además de las ventanas dichas, abre otra en todo lo alto cerrada con un arco polilobulado; bajo ésta se rasgó la más bella de todas, con arquillos también polilobulados inscritos en un arco conopial. El mirador superior está cubierto con un tejadillo a cuatro aguas, fruto de intervenciones posteriores. Casa y torre forman un conjunto de lo más estimable, pues constituyen el único ejemplo completo que nos traslada al marco urbano de lo que sería la antigua ciudad, dominada por esos miradores abiertos en todo lo alto.

Fuente y bibliografía:
Junta de Castilla y León. Portal de Patrimonio Cultural de Castilla y León. José Ramón Nieto González

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